jueves, 13 de junio de 2013

Opinión Económica - Parte 3

OFERTA Y DEMANDA, MERCADO Y ESTADO

“La libre competencia”

 Por Andrés Asiain y Lorena Putero
Una de las utopías sociales de mayor influencia en la historia moderna es la de los mercados competitivos y libres, que sustentó la aplicación de políticas económicas liberales en diversos momentos y lugares. Esta ideología que nace de la confusión entre individuo y corporación en los orígenes filosóficos de la Revolución Francesa constituye aún hoy la base del adoctrinamiento de los economistas en las principales universidades del mundo y mantiene una gran influencia en la dirigencia empresarial y política global. En Argentina, fue la que justificó las políticas de apertura importadora, desregulación financiera y achicamiento del Estado de la última dictadura militar y el menemismo, y la que aún predomina en partidos de derecha, gran parte de las asociaciones patronales, así como en el discurso económico que difunden los medios masivos de comunicación.
La idea de libre competencia parte de omitir la existencia de grandes corporaciones empresariales y plantear un mundo donde predominan pequeños productores que intercambian sus productos en un mercado parecido a esas ferias de artesanos que podemos visitar el fin de semana en muchas plazas del país. Esta idílica versión del capitalismo asume que los pequeños empresarios en busca de ganancias compiten produciendo en la forma más eficiente y ofertando al menor precio aquello que el consumidor les demanda. Cualquier intervención externa, como la de un secretario de Comercio que intente frenar un aumento de precios, es ineficiente y termina generando una menor producción y faltantes del producto regulado en las góndolas. El supuesto de que las empresas son chicas y numerosas descarta que acuerden para fijar producción y precios, le digan al consumidor cuáles son sus gustos mediante la publicidad o traduzcan su poder económico en poder político mediante el lobby en el Estado o su dominio de los principales multimedios.
El economista estadounidense John Kenneth Galbraith explicaba que el predominio de una teoría tan inverosímil en el pensamiento económico mundial sólo se explica por la funcionalidad para el poder corporativo de una teoría que niega la existencia misma de ese poder. “¿Son los precios demasiado elevados? La corporación es ajena a todo reproche: los precios los fija el mercado. ¿Las ganancias son indecorosas? También ellas son determinadas por el mercado. ¿Los productos son deficientes en seguridad, diseño, utilidad? No hacen sino reflejar la voluntad del consumidor soberano”, ejemplificaba el encargado de la oficina de control de precios de los Estados Unidos durante la segunda gran guerra. En Argentina, Perón adoctrinaba a sus seguidores con un mensaje similar: “La economía libre y el libre comercio son sólo expresiones para el consumo de los tontos y de los ignorantes. La economía nunca ha sido libre. O la maneja el Estado en beneficio del pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”.
Pese a esas advertencias, en las últimas décadas ha prevalecido una agenda liberal mundial que empoderó a las corporaciones permitiéndoles organizar su producción en una escala global para debilitar la capacidad de regulación estatal. Surgió así una nueva división internacional del trabajo, donde Latinoamérica entra como un proveedor exclusivo de materias primas, cuya expansión o detención económica depende del devenir de los ciclos especulativos de la economía mundial. Desafiar ese destino que nos depara el mercado para construir un país y región con una producción diversa que incluya a las mayorías requiere de una acertada intervención del Estado en el proceso económico.

Opiniones Económicas - Parte 2

El fantasma de la B

lunes, junio 10, 2013

Hace algunas semanas, el 25 de mayo, se organizo un importante despliegue en Plaza de Mayo para festejar que se terminó la década ganando. Claro, no se aclaro entonces que se ganó, pero 1 a 0, con un gol en el minuto 8 del primer tiempo, tres jugadores expulsados (entre ellos los dos goleadores), con los ocho restantes metidos en el área propia aguantando pelotazos y a la espera de un partido de vuelta que se juega en cancha visitante y a 3.000 metros de altura.

Durante los últimos diez años la performance de la economía se ha deteriorado hasta llegar a la situación actual de decepcionante mediocridad. No solo vimos pasar aquel periodo de tasas chinas 2003-2007 en el que crecíamos a un envidiable 8.0% anual sino que quedó atrás también el digno crecimiento 2008-2011 de 4.5% (una vez descremada los 2pp anuales dibujados por el INDEC). Entramos, en 2012, al insípido rango del 2%, crecimiento al que no le sobra nada y que, a duras penas, logra mantener el nivel de empleo y las condiciones de vida de la población.

Sin embargo, pensando en los años próximos, hay suficientes desbalances acumulados como para que un crecimiento sostenido de 2% con inflación estable alrededor de 25% sea una buena noticia. A diferencia de la Argentina de los noventa, o de la Europa del siglo XXI, acorralados en un régimen duro de tipo de cambio fijo, el mayor riesgo actual no tiene que ver con largos periodos de recesión con desempleo creciente sino con una aceleración de la inflación o, como se dice en la jerga, con un cambio del “régimen inflacionario”.

El país se mueve desde hace algunos años en un sendero relativamente estable de precios subiendo al 20%/25% por año. Esta aparente estabilidad puede dar una falsa sensación de equilibrio y, sin embargo, creo que la situación actual es de transición (suponiendo que no se haga algo explicito desde la política económica para evitarlo) hacia otra varios escalones más arriba. Las razones que me llevan a creer esto son muchas.

En primer lugar, la situación fiscal muestra una tendencia visible al deterioro no solo de su resultado sino también de su fuente de financiamiento, con un peso creciente del Banco Central como prestamista de última instancia del tesoro. Los números hablan por sí solos. Tan sólo en 2012, el Central transfirió al tesoro, a través de distintos mecanismos (los adelantos transitorios, las letras intransferible, las utilidades) unos USD 20 mil millones, es decir, unas siete veces el presupuesto de la Asignación Universal por Hijo, algo más de 4% del PBI o el 15% de todos los ingresos del Sector Público Nacional. La política monetaria del Banco Central ha perdido la batalla por la soberanía, subordinándose al secundario rol de apéndice de la política fiscal.


La debilidad fiscal y el financiamiento con emisión se complementan con un segundo factor, sobre el cual, para no meterme en un terreno en el cual juego de visitante, no haré mayores comentarios: la debilidad política. La falta de credibilidad y de capacidad de “enforcement” que coordinen expectativas y decisiones y la necesidad de recuperar adhesiones suelen tener consecuencia negativas tanto sobre las cuentas públicas como sobre el proceso inflacionario. La tentación de hacer concesiones económicas financiadas con dinero recién salido de la casa de la moneda suele ser inversamente proporcional con el capital político. O dicho de otra manera ¿Alguien duda que los recursos del central (sus reservas o sus pesos) son un botín lo suficientemente tentador como para que un ejecutivo codicioso se abstenga de utilizar si la situación electoral se le complica?

En tercer lugar, el país registra una creciente debilidad de balance de pagos cuyo exponente más visible es la pérdida de reservas de la primera mitad del año por primera vez desde 2005. El riesgo de la escasez de dólares, cuya principal causa en esta oportunidad no es tanto deterioro de la cuenta corriente como de la cuenta capital, es que limita el margen de maniobra del gobierno. Como resulta cada vez evidente, la escasez (autoinflingida) de dólares obliga a la política económica a elegir entre decisiones inflacionarias ¿Cerrar importaciones (inflacionario) o dejar ir la cotización del dólar (inflacionario)?

En cuarto lugar, la economía acumula distorsiones de precios relativos, cuya corrección (voluntaria o forzada) eventualmente implicará un shock inflacionario. El retraso creciente de precios regulados que el gobierno ha utilizado como ancla de la inflación - servicios públicos, transporte, combustibles y, crecientemente, el dólar comercial - además de implicar costos fiscales crecientes – que crecen no lineal sino exponencialmente – reflejan inflación reprimida. Estos precios, que representan aproximadamente el 30% de la canasta promedio de consumo, crecieron en los últimos años más cerca de la inflación del INDEC que de la total. La inevitable corrección cuando llegue provocará no sólo un sensible salto de una vez en el nivel de precios, sino que también golpeara a toda una estructura económica y social mal acostumbrada a (y mal invertida en) precios relativos insostenibles.

En quinto lugar, el gobierno ha logrado, desde la implementación del cepo cambiario a fines de 2011, generar, a presión, demanda de pesos que emite para financiar el tesoro. Una cantidad creciente de los pesos (en particular en las empresas) se mantienen – a las tasas de interés actuales - por la simple razón de que no pueden huir al dólar. Esto representa un riesgo que hace un tiempo describía aquí : El creciente stock de pesos demandados a la fuerza no sólo eleva los costos de salida del cepo, sino que incrementa la probabilidad de un quiebre de la demanda de dinero, es decir, un (mayor) repudio del peso que presione sobre el dólar y sobre los precios.

La combinación de los factores mencionados previamente (la dependencia inflacionaria del financiamiento del tesoro, la - potencial - debilidad política, la fragilidad del balance de pagos, las crecientes disposiciones de precios relativos y la demanda de dinero sostenida con esteroides) vuelven a la estabilidad macroeconómica críticamente sensible a inesperados shocks exógenos.Llámese sequía, caída de precio de la soja o suba de precio del petróleo o incluso algún shock desde lo político (como fue en su momento, por ejemplo, la crisis del campo). Créanme que no quieren que les muestre donde quedaría la recaudación o el comercio exterior si la soja descendiera desde los USD 550 actuales a, digamos, USD 300. Crucemos los dedos para que al mundo no se le ocurra soplarnos en la nuca.

Todo esto configura un escenario no de crisis pero si profundamente preocupante o, como dice Roberto Frenkel, estar sentados arriba de un volcán. Estamos cerca de un punto de no retorno. Si Argentina cambia de régimen inflacionario (como ha sucedido hace pocos meses en Venezuela) el daño será permanente y, como tristemente hemos aprendido en nuestra historia, costará años revertirlo.


Opiniones Económicas - Parte 1

Roberto Frenkel: "En las condiciones actuales estamos sentados sobre un volcán"

Publicado en Apuntes Urbanos

Desgrabación de la entrevista de Miguel Olivera y Karina Galperin en Tasas Chinas (radio UBA, FM 87.9, martes de 17 a 18 hs) al gran economista Roberto Frenkel.

(Parte 1Parte 2)

Roberto Frenkel: Estos últimos meses estuve pensando bastante en mi experiencia en Chile. Yo era muy joven, tenía un gran entusiasmo, una enorme afinidad ideológica con el gobierno de Allende, pero antes del año de gestión de la Unidad Popular, yo ya era crítico y estaba preocupado por la tendencia que estaban tomando los acontecimientos (...) fui asesor de todos los ministros de economía, empezando por Vuskovic y siguiendo con Matus. (...)
Poco antes del golpe militar [de septiembre de 1973], en plena crisis, cuando se vio el fracaso de lo que fue el Rodrigazo en Chile, lo que se llamó la política Millas-Matus ([Orlando] Millas era el ministro de Hacienda del Partido Comunista y [Carlos] Matus era el ministro de Economía del Partido Socialista a quien yo asesoraba)... luego de que eso fracasó y la inflación saltó a cifras de dos dígitos mensuales, reprimida, con escasez, exceso generalizado de demanda, hubo una reunión de la Unidad Popular con Allende, donde estaban los ministros y, curiosamente, Matus me pidió que yo fuera a hacer las proyecciones de la inflación en los meses siguientes (...). Yo había explicado cómo la inflación se iba a acelerar, la situación iba a empeorar rápidamente... y entonces se me acerca Allende con quien yo había tenido la oportunidad de estar en pocas oportunidades, y me dice "¿Por qué no me lo dijeron antes?". Y es una cosa que me pesó en el corazón... al poco tiempo el hombre se suicidó en La Moneda. Y eso se lo conté a algunos que estuvieron con el gobierno de Kirchner hasta hace poco y ahora salen preocupados y tratan de abandonar el barco y no hundirse con él, y les conté esta anécdota y los insté a hablar y a hacer explícita su alarma y preocupación por la situación (...).

Los dos años que siguieron al nombramiento de Marcó del Pont en el BCRA el tipo de cambio subió 12,5% con la inflación en sesenta y tanto %. Fue una política explícita. Yo creo que a partir del nombramiento de M. M. del Pont la política cambiaria la hizo personalmente la Presidenta (...).

Esta inflación desde el punto de vista de los estándares de inflación latinoamericana de los años '60 es una inflación normal, digamos. Brasil tuvo el milagro económico con tasas de inflación semejantes a las que tenemos nosotros. También que en Chile a principios de los '90, que empezaron con alrededor de 30% de inflación. Pero los precios relativos estaban alineados. Uno podía proponerse reducir la inflación manteniendo precios relativos que estaban más o menos bien para el funcionamiento de la economía (...). Estoy pensando no solo en el valor del dólar, sino el valor de las tarifas. El valor de la electricidad, el valor del gas domiciliario, el valor del colectivo, el valor del subte, etc. Cosas que no se han ajustado en 10 años, no han subido nada o han subido muy por debajo de la inflación (...). Por eso la gran preocupación no es por la inflación -que es alta, y que es importante pararla- sino porque esta inflación se da en un contexto en el que es esencial, imprescindible, que va a ocurrir inevitablemente, un fuerte ajuste de los precios relativos. Fuerte porque están muy atrasados con respecto a los salarios y al resto de los precios. Un ejemplo muy chiquito de los problemas que hay con eso es lo que pasa con el transporte de larga distancia ahora. En diciembre le sacaron el subsidio. A los salarios que aspiran los choferes -que no parecen ser salarios extraordinarios desde el punto de vista del poder adquisitivo- con las tarifas que deberían cobrar, el servicio es inviable. (...) El problema, a los precios vigentes, no tiene solución. Y esto ocurre con la electricidad, ocurre con el transporte de colectivos, y ocurre con el dólar. El dólar es el más grave porque nos está haciendo perder reservas todo el tiempo y ahíestá el límite de lo que se puede durar. (...)

Una forma tradicional de saber si tenés buenas reservas es compararla con meses de importaciones. Hoy, con importaciones reprimidas, estamos en 6 meses de importaciones. Es el mínimo desde 2005, por ahí, desde que se recuperaron las reservas. Después, estamos con una cantidad de dinero que va creciendo al orden del 30%-35% todos los años, una cantidad de dinero que está dispuesta a cambiarse por dólares cuando le den la oportunidad. Como Eduardo Levyestimó hace poco hay plazos fijos (forzados, porque no pueden comprar dólares) de más de un millón de pesos [propiedad de empresas, acota Olivera] del orden de los 45 mil millones de pesos, que son como lo que se puso contra la tranquera en el corralito... o sea, plazos fijos que vencían y que la gente los dejaba en caja de ahorro, por eso el corralito no se pudo levantar sino hasta mucho más adelante. Por eso cuando uno hace estas cosas como el cepo, el corralito, y controles de este tipo, solo puede levantarlo cuando se resuelve el problema que le dio origen y entonces la gente voluntariamente decide no comprar dólares sea porque tiene una tasa de interés que le atrae o porque tiene una oportunidad de inversión más atractiva que comprar USD, pero en las condiciones actuales estamos sentados sobre un volcán (...).



Miguel Olivera: El otro día leí un reportaje tuyo donde hiciste un comentario que me parece interesante traer acá, y que todo esto que vos decís no tiene nada que ver con la discusión Estado vs Mercado que muchos de los jóvenes que andan hablando de economía en el gobierno y satélites tiene en la cabeza. Vos decías: "una cosa es la consistencia de la macro, cualquiera sea el régimen económico en el que uno está metido, y otra cosa es el régimen económico en sí". Uno puede tener un régimen dolarizado, un régimen de metas de inflación, uno puede tener más o menos planificación, pero la discusión es tener bien la macro. Ese es nuestro trabajo profesional finalmente.
Frenkel: Tener bien la macro es manejar la política de gastos e ingresos públicos, la política cambiaria y el manejo del Banco Central, la política de crédito, la política de tasas de interés de una manera que sea positiva para el desarrollo y para mejorar las condiciones de los más pobres. Y eso no se está haciendo, se están haciendo las cosas mal. No hay mal de derecha o mal de izquierda, hay política económica mal hecha. Esta política económica está mal hecha, está inconsistente y está llena de contradicciones. Y no solo porque hay una manga de burros manejando las áreas económicas... pero burrazos, o sea, gente que no entiende la paridad de tasas de interés: que uno no puede tener una tasa de interés más abajo de la que puede tener comprando divisa extranjera si quiere que los dólares se queden voluntariamente en la economía. La gente voluntariamente quiere que algo le reditúe y si no, prefiere comprar dólares porque con eso se protege de las pérdidas que le produce la inflación. Y cuando no se respeta esa regla tan sencilla que es la paridad de tasas de interés... y, la gente compra dólares. Y si no dejás comprar dólares, se arma un mercado paralelo, y la gente empieza a pensar la dinámica del paralelo como el precio del activo que le puede dar una rentabilidad alternativa a un depósito de plazo fijo. (...)

Ante una situación semejante aunque no tan excedida la demanda como en Argentina '74-75, o Chile '72-'73, pero con las mismas características de la situación, la diferencia es que ni la Presidenta ni los ministros parecen darse cuenta de que están sentados sobre un volcán. Eso es más grave que la situación de Chile, porque estos nos llevan a la crisis sin vacunas. Los va a sorprender a ellos también. (...)

Ahora en esta baja [del dólar] que han conseguido colocando deuda externa, que estaba en la Anses y ahora la venden fuera del sector público, es decir, están endeudando al Estado en dólares, han conseguido bajar el precio del paralelo y mucha gente aprovechará para comprar pensando que como alcanzó 9,50 o casi 10 en el pasado volverá a subir. (...)

El mercado inmobiliario se dolarizó hace muchos años y la verdad, no le hacía ningún daño al funcionamiento de la economía. De hecho, estuvo funcionando igual durante todo el período en que la economía anduvo bien, del 2002 hasta el 2007-2008. Fue una de las más grandes burradas que se intentaron hacer, esta cosa de condenar moralmente o como antipatriota a los que o ahorran en dólares o tratan de vender su depto. en dólares o necesitan comprar dólares para comprarse un departamento (...).

Los delitos hay que denunciarlos y castigarlos, como por ejemplo la manipulación del Indec. A mi me costó un año de estar colgado con un cartel en el Indec por haber dicho esto, de que lo que habían hecho era un delito y debía ser castigado, lo dije en un programa de Magdalena Ruiz Guiñazú y se pusieron un poco nerviosos y locos los del Indec.

Olivera: (...) Está muy bien la presentación legal que hizo Alfonso Prat Gay con muchos argumentos técnicos mostrando las consecuencias de la manipulación del IPC [Indice de Precios del Consumidor] en términos de, por ej., el nivel de actividad y pagos en exceso del cupón del PBI.

Frenkel: (...) No se puede hacer una causa penal por aislarnos completamente del mercado financiero internacional pero valdría la pena, porque la verdad, merece más castigo esa barrabasada, que los 1000 millones de pesos que pagaron de más por sobrestimar el producto.(...) Para personas que creen que la economía no existe...
Olivera: ...porque está "subordinada a la política"...
Frenkel: Pero, ¿en qué sentido? Hay gente que cree que la sociedad se mueve por conspiraciones de grupos de poder, y Cristina es una expresión de eso. Guillermo Moreno es el que se lo pone en términos más rústicos, es el que "opera sobre las corporaciones". Pero nosotros concebimos la economía de otra manera, como la interacción de una miríada de agentes independientes que, [van] buscando su propio interés, con las reglas de juego que le ponen las regulaciones del Estado. Y que hay que tratar de que la libertad de acción de los agentes sea útil, que la inversión sea voluntaria, que la producción sea voluntaria, que lo que se consume sea voluntario, etc. ¿Eso por qué se perdio en Argentina? Porque generaron un exceso de demanda tan grande, de dólares y de bienes y servicios que entonces tienen que poner controles de precios, que no les funcionan, cepo, que no les funciona, y cuando uno hace eso, tiene mercados paralelos, desabastecimiento, como en el caso de Venezuela,  desabastecimiento a los precios regulados, como aquí, que esa lista de 500 productos no está, es todo verso, porque nadie quiere producir a pérdida. Entonces esos bienes o porque están muy baratos la gente los stockea: papel higiénico, si lo encuentra barato, compra un poco más, sobre todo si tiene dinero, entonces desaparece de las góndolas. (...) Cuando eso, como en Venezuela o Cuba, se quiere hacer en serio, terminás con la libreta de racionamiento, lo que es el paso siguiente a estas cosas. Pero acá eso es muy improbable, porque no tiene Fuerzas Armadas el gobierno. Para hacer una cosa así como en Venezuela, o Cuba, hay que tener FFAA. Y por suerte, el gobierno no tiene FFAA para hacer eso. Entonces podemos confiar en la Justicia para que nos defienda.

Olivera: ¿Cómo ves la enseñanza de la economía ahora en la Facultad de Cs. Económicas de la UBA? [Ya que] estamos en la radio de la UBA.

Frenkel: Lo veo bien, es un ambiente plural, nos seguimos expresando con libertad de cátedra, hay profesores de distintas orientaciones ideológicas como ha habido siempre en la Universidad de Buenos Aires y tenemos que defender eso, el pluralismo. Porque hay una ofensiva totalitaria por parte de los burros que realmente es insoportable. Tenemos burros de izquierda, burros de derecha... hay que tenerles miedo, porque los burros lo que quieren es que la gente repita burradas. Entonces nosotros los profesores estamos para enseñarle a la gente a pensar por su cuenta, tenemos que entregarles instrumentos para analizar, para que formen su propia opinión. Sacarlos de una visión puramente ideológica, ¿no es cierto?. Si uno cree que la sociedad funciona como un grupo de corporaciones dominado por la política, ¿qué hay que enseñarles? ¡Hay que enseñarles a combatir, a los pibes! Hay que enseñarles extorsión, apriete, carpetas de la SIDE, "si hacés esto te doy esto otro". En cambio, si uno cree, como la mayor parte del mundo cree (incluyendo a los chinos), que es mejor que la gente canalice sus bajos instintos por la vía de tratar de hacer guita y en eso, bien orientado, da un bienestar para la sociedad, como dijo el maestro Keynes, entonces tenemos que enseñarle a la gente a pensar por su cuenta y analizar, con estos instrumentos, la forma en la que funciona la sociedad.


Fuente: http://apuntes-urbanos.blogspot.com.ar/2013/06/roberto-frenkel-en-las-condiciones.html

miércoles, 12 de junio de 2013

Educación: ¿Una década ganada?

Educación: ¿Una década ganada?

La investigadora Guillermina Tiramonti examina el rumbo de la política educativa en los años kirchneristas.
aula alumnos
Si bien los últimos diez años han registrado un significativo aumento del presupuesto educativo, los esfuerzos financieros no tuvieron un correlato en materia de calidad institucional. La deserción escolar, los problemas de aprendizaje y las carencias vinculares entre docentes y alumnos son algunos de los problemas que persisten, sobre todo en los niveles básicos. Guillermina Tiramonti, Master en Educación y Sociedad analiza el desarrollo del sistema educativo en la era kirchnerista y ayuda a responder la pregunta ¿Estamos ante una década ganada?

Guillermina Tiramonti: Esta década comenzó con un conjunto de legislación, cambio de la Ley General de Educación, cambio de educación técnica, cambio de la Ley de Financiamiento. Todas esas modificaciones prometían luego modificaciones en el sistema, y esto es lo que no ha pasado.
No se han producido los cambios estructurales que necesita el sistema educativo y cuando eso no pasa, lo que uno registra es decadencia, y los números dan cuenta de este proceso: es muy poco lo que se ha podido avanzar en cuanto al aumento de las matrículas o el aumento de la finalización del nivel secundario, en casi una década han aumentado muy poco. Esta es una dificultad que no está solamente en la Argentina, sino en toda América Latina. Nosotros no tenemos programas y planes que nos prometan que estamos trabajando en favor de mejorar esta situación.

 GL: Cuando decís que se hicieron leyes pero que no se llegó a instrumentarlas de modo tal que esto afecte de una manera real al sistema y que, por otro lado, no se verifica un aumento en la matrícula. Estás diciendo que no hay más gente educándose por un lado pero que, por otro lado, esa educación tampoco es mejor….

GT: Primero, sí hay más gente dentro del sistema educativo, pero el sistema educativo no la puede retener. Esto habla de que empujamos a la gente dentro del sistema, pero no generamos condiciones dentro del sistema educativo como para que esa gente pueda avanzar en su escolarización.
Por otro lado, los resultados de las pruebas que se hacen, de las evaluaciones (me refiero a las pruebas PISA), muestran una caída en la calidad de la educación. Uno puede discutir las pruebas PISA, pero existen algunas evaluaciones, mediciones mínimas respecto de lo que comprenden los alumnos cuando leen, o las operaciones básicas de la matemática, que muestran que no vamos para adelante sino que vamos retrocediendo. Al mismo tiempo, tenemos aumentos en los índices de ausentismo de los docentes. Esto muestra que ni siquiera podemos lograr que se junten docentes y alumnos, para que el proceso de aprendizaje se dé, por defectuoso que sea. Existe una frecuencia en las investigaciones de datos sobre las quejas de los alumnos por la ausencia de los docentes, y por la baja calidad de los procesos de aprendizaje. Pareciera que los alumnos de las escuelas públicas están teniendo un aprendizaje de baja sintonía, esto es el resultado de docentes que están desanimados, desinteresados, de la permanente falta de docentes y de alumnos. Por lo tanto el resultado es la baja calidad. Creo que la educación en la Argentina -o las escuelas públicas- está pasando por un proceso de desinstitucionalización, eso quiere decir que las escuelas no pueden regular el trabajo de sus agentes, que son los docentes, y lo que sucede allí es que no marcan una trayectoria para los alumnos.

GL: ¿Qué quiere decir que no se puede regular el trabajo de los docentes?

GT: Que no pueden controlarlo, que no pueden formar equipos, que no pueden establecer un plan de trabajo, que no pueden controlar el ausentismo docente, y que entonces, todo se transforma en un tratar de sobrevivir en la institución, sin que eso esté encuadrado en un plan de trabajo, en un proyecto que tiene objetivos, en cuanto al aprendizaje de los alumnos. El proceso de desinstitucionalización es general, la Argentina está viviendo un proceso donde las instituciones no funcionan y la escuela forma parte de eso.

GL: ¿Cómo se entiende que las instituciones no funcionen cuando cada vez más gente ingresa para trabajar a las instituciones del estado?

GT: Una cosa es que esos espacios estén llenos de gente y otra cosa es que esa gente esté trabajando a favor de un determinado objetivo y de un plan de trabajo adentro de esos espacios, y eso es lo que está pasando en las escuelas. No pareciera que allí haya un programa que regule la vida de esa institución, en relación a determinados objetivos, y determinados fines educativos.

GL: ¿Cuál es el porcentaje de chicos inscritos en escuelas privadas?

GT: En este momento no sé cuál es el porcentaje de la matrícula, lo que sí te puedo decir es que constantemente hay un paso de las escuelas públicas a las escuelas privadas, y eso se da por esta situación de baja sintonía, del trabajo pedagógico de las escuelas públicas, niveles de conflictos muy grandes en cuanto a docentes que no están y otras dificultades de la escuela también, de hacer algo con los chicos cuando los docentes faltan.

GL: Lo que veo en la escuela privada es que hay un intento de participación cada vez mayor de los padres y hasta de los abuelos, pero eso no se traduce en mejores resultados.

GT: Hay una tendencia de la escuela a comprometer a la familia en la escolarización de los hijos, esto tiene razones y tiene consecuencias. La razón es que la escuela se siente débil para hacer su tarea por ella misma, y está pidiendo el respaldo y el apoyo de los padres y la familia para poder llevar adelante el proceso de escolarización de los chicos. Básicamente se trata de un pedido de auxilio, no en su acción pegagógica, sino porque se siente débil en su capacidad de imponer autoridad y reglas para el trabajo con los chicos. También hay un aumento del requerimiento a los padres para que acompañen la escolarización de los chicos desde su casa, ayudando y apoyando el trabajo que deben hacer los chicos en su casa, esto tiene un efecto de reforzamiento de la función reproductora de la escuela. Porque solo algunos chicos tienen esa familia que puede estar acompañando esa escolarización. Hay otro montón de chicos que no tienen una familia que pueda acompañar esa escolarización, que pueda ayudar a hacer los deberes a los chicos, a solucionar los problemas escolares que llevan a su casa, y esto tiene un impacto reproductor; hay algunos que tienen una ventaja que no tienen otros, esta tendencia que está efectivamente muy fuerte en la escuela, muestra una debilidad de la institución escolar.

GL: Hoy sos un referente en la educación, una persona de consulta… ¿cuántas veces tu papá fue a tu colegio?

GT: No solamente mi papá no iba a mi colegio, sino que el colegio no era una preocupación de mi papá.

GL: ¿Pero fue alguna vez?

GT: Sí por supuesto, se iba a ver a la nena en alguna participación de un acto escolar. En alguna oportunidad lo llamaban a tu padre -a mí me ha pasado- porque te portabas mal. Pero no había un reclamo de esta participación de los padres, además mi papá y mi mamá no estaban ni enterados de lo que yo hacía en la escuela. Lo que vos ahora encontrás son padres continuamente atentos a qué pasa con su hijo en la escuela, eso genera una ventaja para los hijos. Los apoyan porque la escuela se los requiere.

GL: Al mismo tiempo, yo he visto padres discutiendo las notas de los hijos con los profesores. Antes eso no existía, que el padre pusiera en tela de juicio la calificación que el profesor ponía.

GT: Pero eso tiene que ver con otra cosa: las veces que yo iba a protestarle a mi papá por las notas que me había puesto la maestra, o por cómo me habían tratado en la escuela, mi papá siempre le daba la razón a la maestra o al profesor. Pero eso tenía que ver con una concepción de la autoridad que había en nuestra época. Mi papá defendía su derecho a la autoridad arbitraria, y por eso aceptaba que los docentes tuvieran sobre mí una autoridad arbitraria. No iba a discutir la autoridad de mi maestra porque no quería que discutiera su autoridad. Ahí hay un tema importante para pensar: es cierto que las familias ya no son más familias patriarcales, ya los padres no pueden ejercer un poder arbitrario sobre los hijos, y es necesario discutirlo y consensuar con los hijos. Esto genera un problema con la escuela que piensa que la autoridad del docente, debe ser una autoridad indiscutible. Resulta que los alumnos les discuten a los docentes la autoridad desde el punto de vista cultural, porque tienen un acceso a información que antes nosotros no teníamos, y con eso le discuten al docente. Y por otro lado, porque vienen de familias donde la autoridad no es arbitraria, la autoridad puede ser discutida, y en la medida en que la autoridad de la familia es discutida también puede ser discutida la autoridad de la escuela. Eso trae problemas porque el criterio que tienen las familias suele ser diferente al criterio que tiene la escuela. Eso tiene que ver con un cambio social con respecto a la autoridad en la institución familiar.

GL: El otro día aparecieron unos boletines que decían, en forma de propaganda: “La década ganada”. Hemos visto chicos sacándose fotos con el uniforme de La Cámpora, hemos visto la camporización de la escuela y el intento de la camporización de la universidad, ¿que opinión tenés de eso?

GT: Es manipulación de los niños y de los jóvenes, todos sabemos que la escuela no es del todo neutral en el mensaje que manda, pero una cosa es que la escuela mande un mensaje en el cual se compromete con un determinado orden social y otra cosa es que haga propaganda política. La escuela tiene un compromiso de que esto no pase, no puede ser un lugar de manipulación ideológica.

GL: ¿De dónde surge ese compromiso de neutralidad?

GT: Es el compromiso que tiene con el conjunto de la sociedad para legitimar el mensaje que tiene. La escuela tiene el compromiso de un mensaje universalmente válido. Esto no existe, ya que no hay un mensaje universalmente válido, el compromiso puede pensarse entonces en relación a la posibilidad de que en la escuela, los alumnos tengan acceso a la multiplicidad de visiones del mundo. Entonces, una cosa son las visiones del mundo, y otra son las manipulaciones partidarias. La escuela no es un espacio de adoctrinamiento de los chicos, ni de manipulación de los niños y esto es algo que este gobierno está violando, de la misma manera que lo hizo el peronismo original, esa idea de que, ya que la escuela no es neutral, se puede mandar el mensaje partidario. Por supuesto me parece horrible que eso pase.

GL: ¿Cómo definirías políticamente la utilización de grupos políticos militantes, que se meten dentro de las escuelas a cumplir una función que no les compete como agentes no estatales?

GT: Los chicos de la escuela secundaria pueden organizarse en los grupos estudiantiles y, a su vez, pueden articularse con distintas agrupaciones políticas. Una cosa es esto que viene desde todo el período de la democracia. Al comienzo de la democracia hubo una discusión bien interesante, donde se autorizó la formación de organizaciones estudiantiles en las escuelas, en un principio el radicalismo había planteado que esas agrupaciones estudiantiles debían ser apartidarias, o sea que no debían tener ninguna relación con los partidos políticos. Sobre eso hubo una movilización que tuvo como protagonista a Franja Morada, que quería penetrar las organizaciones estudiantiles, y esa prohibición se levantó. Entonces, las organizaciones estudiantiles pueden articularse con el partido que quieran. Una cosa es la articulación de los centros de estudiantes con los trotskistas, los radicales, los del Pro, con los que sean, y otra cosa es la intervención de esas organizaciones, que además responden al gobierno, es decir la intervención oficial en las escuelas para adoctrinar a los alumnos; son dos cosas absolutamente distintas. Eso es abuso de poder y pretensión de adoctrinar a los alumnos que están presos en la escuela, porque son chicos que están disponibles.

GL: En las provincias, pero también en Capital es usual el adoctrinamiento en las instituciones educativas y la toma de asistencia a los actos políticos, siempre con la sensación de que si no vas, no te va a ir demasiado bien. ¿Esto existió en otro momento político de la Argentina?

GT: No sé en qué otro momento pudo haber pasado. El presidente de la Nación es una autoridad pública y por lo tanto uno puede pensar que es legítimo que en determinadas fechas patrias, si hay un acto donde participa el Presidente de la Nación, las escuelas estén presentes. Yo me acuerdo que cuando era chica, vivía en un pueblo e iba a la plaza al acto del 9 de julio y ahí estaba el intendente, que por supuesto tenía un color político. Una cosa es que vayan los alumnos a un acto patrio y otra es que vayan los alumnos a aplaudir al presidente, como la murga del presidente.

GL: El otro día tuve que hacer una nota sobre las presiones de la decana de la Facultad de Periodismo de Plata a docentes que no son kirchneristas. A partir de ahí, recibí mensajes de varios docentes que pertenecen a otras Facultades diciendo que vivían una situación similar. En tu caso ¿te parece que existe un intento por parte del gobierno de kirchnerizar las universidades?

GT: Yo estoy en la Facultad de Humanidades de La Plata y eso no sucede. Sí sucede en la Facultad de Periodismo. Lo que sí hay, y eso en todo el campo de la academia, es una marcación de quiénes están de un lado y quiénes del otro… y quienes no tenemos la letra K no siempre somos invitados a determinadas cosas.

GL: Lo que yo noto es cierto temor por parte de investigadores, intelectuales y docentes de decir qué es lo que piensan. Como si después no les dieran proyectos, financiación.

GT: Sí, porque te ponen en la lista negra, pero igualmente no aseguraría que no te dan los proyectos. Yo gestiono proyectos y quienes los deben financiar saben que K no soy, y sin embargo los recibo.

GL: Vos no sos un ejemplo porque tenés suficientes méritos para que te digan que no.

GT: Sin embargo hay muchísimas otras actividades en las que interviene el Ministerio, interviene el Estado en las que no participo y no lo hago por el simple hecho de que no soy simpatizante. A mi me parece que los colegas tienen un temor fundado, no tanto por pensar que no les van a dar proyectos, pero sí saben que tener el mote de no kirchnerista te saca de juego en algunas actividades y lo mismo se puede decir al revés: si uno es simpatizante, puede ser invitado a participar en proyectos, en actividades nacionales e internacionales, y por lo tanto recibe recursos para hacer investigaciones y tiene una capacidad de hacerse presente en la esfera de la academia que no tienen los que no ostentan el símbolo K.

GL: ¿Cuáles son las 3 cosas positivas de esta década K respecto a la educación y cuales son las 3 negativas?

GT: Sin duda lo positivo es que hemos aumentado el presupuesto en la educación y en contraposición, ese aumento del presupuesto no se ha traducido en mejoras en la educación. Estamos recibiendo ese dinero, ahora tenemos que pensar cómo hacer para que ese dinero rinda más. En relación a lo positivo, hicimos un programa de repartición de laptops a los chicos, es bueno que tengan computadoras, ahora hay que ver cómo se trabaja en la transformación de la escena áulica para que esas computadoras tengan utilidad. De la misma manera se ha avanzado en producir algunos contenidos, aunque muchos de esos contenidos tengan un tinte ideológico. Tampoco no se ha logrado hacer de esos contenidos algo utilizable en el aula escolar. Lo más negativo es la manipulación ideologica, dejar que los procesos de desinstitucionalización avancen sin tener la capacidad de reacción para regular algunos de ellos, por ejemplo, la creciente tendencia a la conflictividad docente. Y por último, la desaparición de la discusión pública sobre temas educativos.
GL: Vos sos la maestra, el gobierno es el alumno y tenés que calificar su conducta y su eficiencia en educación en los últimos 10 años. Del 1 al 10 ¿cuánto le pones de nota?

GT: Cinco. Reprobado.
Fuente: http://www.plazademayo.com/2013/06/educacion-una-decada-ganada/

jueves, 6 de junio de 2013

Cómo explicar el fenómeno del Indio Solari

La confianza es el capital simbólico más importante, desde el exrendonditos de ricota hasta las marcas políticas o corporativas.
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Por Rubén Weinsteiner (tiempo estimado de lectura ´7)
La marca política de un candidato o la marca corporativa de una empresa, debe estar pensada y orientada a guiar, direccionar y trackear hacia las zonas tributarias de su propuesta, a las corrientes de opiniones que juegan en el mercado.
La marca debe adecuarse al mainstream y no al revés, para luego poder modificarla, y debe tener un abordaje quirúrgico y diferenciado, para las distintas vertientes de pensamiento que despegan de las corrientes centrales. El principal denominador común, y súper objetivo imprescindible en todos estos abordajes diferenciados, es la construcción de percepción de confianza en la mente las personas.

Para esta batalla las marcas políticas y corporativas, necesitan acumular todos sus estadios previos : los signos, los discursos, los sistemas de memoria, convertirse en objeto de seducción, en fetiche, en sujeto de confianza, y sobre todo, en espejos idealizados en los que los individuos ven proyectada la fantasía y en algunos casos el deseo de su propia imagen.
La elección por parte de la gente de una marca política o corporativa es una proyección del yo a través de una decisión. No hay que fijarse en los candidatos, sino en las personas y sus conductas para poder pensar la percepción que deseamos lograr.
No se trata de una batalla entre candidatos, se trata de una batalla entre percepciones. La gente no elije a un candidato por sus condiciones, sino por las percepciones que genera el candidato en la cabeza de la gente.
La principal función de la marca política, según mi experiencia, es generar confianza. Las crisis económicas se dan por falta de confianza y los diferentes tipos de relaciones se destruyen por la misma razón.
Ningún banco soportaría que todos sus clientes se presenten en ventanilla a retirar sus depósitos, simplemente no tendría los fondos para pagar. La plata no está, y no se puede construir, lo que sí se puede generar es confianza, por eso un Banco ante todo debe vender confianza, su marca debe generar seguridad. De esa manera la gente está tranquila y no saca la plata del banco y así éste puede cumplir con los que quieren sacar el dinero, y seguir desarrollándose como empresa.
Si se produce una corrida porque la gente perdió la confianza, se cae el banco, cualquier banco; ningún banco el mundo, por más fuerte que sea, puede soportar una corrida.
La confianza no se apoya en algo tangible y concreto, la plata del banco no está, está prestada y apalancada en miles de operaciones. Lo que está es la percepción de confianza en la cabeza de la gente. Por eso la marca de un candidato o de una empresa no necesita mostrar la billetera, lo que necesita es construir esa percepción en la cabeza de la gente.
La confianza es el capital simbólico más importante que puede y debe construir una marca política o corporativa, y se construye a través de pequeños pasos constructores de confianza, uno sobre el otro como los pisos de un edificio que van consolidando la construcción de la percepción.
Esta batalla que se da en las mentes de las personas, se vuelve cada vez más competitiva, y está dirigida por estrategas que tienen grados de cognitividad diferentes a los sub 30, sector que ha dado un salto cognitivo impresionante en los últimos 15 años.
El 30% de la población económicamente activa tiene menos de 30 años, construir confianza en este sector es una tarea compleja. Es un sector al que llamamos generación Google, que ha desarrollado mecanismos cognitivos, de valoración y validación y códigos de pertenencia y pertinencia propios y disruptivos.
Es probable que no sepan cual es la capital de Portugal, ni quien fue Arturo Frondizi, pero hacen 5 cosas a la vez, piensan muy rápido y leen tramas discursivas muy complejas; se aburrirían mucho viendo las series televisivas de los ochentas como Alf o de los setentas como Chips, donde los buenos son siempre y totalmente buenos, y además inteligentes, y los malos lo son full time y sin fisuras.
En Lost, Los Soprano y las series de más acá, las cosas son más complejas, se cuestionan tabúes, los buenos tienen dobleces y miserias, los finales no son lineales, los malos son personas y todos tienen momentos brillantes y tontos, que explican mucho de la multidimensionalidad de los relatos.
Los Google aprenden por funcionalidad, es decir priorizando aquello que necesitan, el “Word” no tiene manual, van aprendiendo a medida que se le van presentando problemas, pero en ese caso su aprendizaje e internalización resulta muy eficaz.
A los Google el discurso de los de 50 les resulta ajeno emocionalmente, lento conceptualmente y aburrido discursivamente, pero la zona donde la brecha mas se profundiza, es en la credibilidad, los jóvenes no le creen a los viejos. Esa linealidad de las series de los setenta y ochenta donde todo está demasiado claro, lo bueno, lo malo, lo que está bien y lo que está mal, no resulta creíble en los Google, esa unidimensionalidad bajada al discurso resulta inverosímil, “careta”, y sus emisores “truchos y gatos”.
El Indio Solari posee una marca interesante como objeto de estudio en este tema. Ha construido confianza y lo ha hecho de una manera congruente y sólida. Es poco lo que se conoce de la vida privada del Indio, más que lo que él ha decidido abrir, pero lo que ha generado en la cabeza de los cientos de miles de seguidores, es muy fuerte y ha resistido diferentes embates comunicacionales con éxito, lo cual no es fácil. Podemos aprender y mucho de la gestión de las crisis de confianza en la “Marca Indio Solari”.
Las presentaciones del Indio no se promocionan por TV ni por radio, solo boca a boca y por la Web 2.0, y van 80, 90, 100 mil personas y más. Hace falta construir mucha credibilidad y confianza para lograr semejante convocatoria sin apoyarse en los medios masivos y tradicionales, para lograr la viralidad necesaria, es decir, que cada quiera ser emisor y amplificador, y por otra parte la fidelidad y compromiso que implican la concurrencia física a las presentaciones.
La confianza es como un balde de agua en un patio, una vez que se tira el agua del balde al piso, no se puede volver a juntar y ponerla de vuelta en el balde. En la gestión comunicacional de la confianza, es vital que el balde no se caiga ni se vuelque, por más que lo muevan, sacudan e intenten tirarlo. Hay que mantener un arco de oscilación del balde del cual no salirse.
Al Indio Solari a través de los años, lo han atacado por derecha y por izquierda, el establishment y los outsiders, la iglesia y los medios. Le pegaron y lograron impactar, el balde se movió, pero no pudieron volcarlo, no pudieron modificar la percepción en las cabezas de la generación Google, básicamente por dos motivos:
a) El Indio Solari por acción o por omisión, basó la construcción de su marca en la percepción de confianza y credibilidad, dando pequeños pasos constructores de esa percepción de confianza, y luego gestionando la misma, obteniendo una malla de seguridad que resultó muy difícil de vulnerar.b) Los que lo atacaron, articularon un discurso que hubiera sido eficaz para hablarle a gente de 50 o 60 años, no a gente de 22.
El balde puede moverse pero no volcarse, porque de eso no hay retorno, no hay que tenerle miedo a las oscilaciones o a que se caigan algunas gotas, eso es inevitable. En la gestión de una crisis y en cualquier gestión de daño, la clave es mantener la verticalidad del balde de la confianza.

miércoles, 5 de junio de 2013

De nada Sirve




De nada sirve el porque
de nada sirve el valor
de nada sirve volver
de nada sirve el adiós
seguro de nada sirve

Yo me pregunté hasta cuando
te querre como hasta hoy
vos me enseñaste llorando
que de nada sirve el adiós
seguro de nada sirve, mi amor

Podré caerme a pedazos
pero acá siempre estás vos

Me gusta lo que no tengo
y quiero lo que no doy
no me comprendo a mí mismo
no se entregarte la vida tampoco vivir sin vos
yo se que de nada sirve, mi amor

Podré caerme a pedazos
per acá siempre estás vos

Mi jardín ya no te espera
porque ya corté la flor
y todo lo que me queda
es cantarte con el alma si te regalé la voz

Seguro de nada sirve, mi amor

"Amar sin nadie, vaya cosa triste,
sin nada que abrazar, ni Eva que nos abraze,
amar con alguien, vaya cosa buena"

Si hoy viviera... ¿Seria distinto el gobierno?